¿Ya es 14 de febrero?

Ya estamos a 14 de febrero y nos enfrentamos de nuevo a la avalancha de mensajes comerciales vinculados al amor (paradigma de la sociedad de consumo). Y eso que yo aún me estoy recuperando de las navidades, de su edulcorada visión de la familia y también, por qué no decirlo, de una tarde de 25 de diciembre en la que vi, una tras otra, las siguientes películas: Grease, Dirty Dancing, El Club de los Poetas Muertos y El Diario de Bridget Jones. Todo en la televisión y de manera casi encadenada. ¿Se trataba de una conspiración para que las que no tenemos pareja llenásemos las salas de cotillón la noche del 31 en busca de una presa con la que desquitarnos y se desencadenase un baby-boom que solventase el problema del futuro de las pensiones? He visto planes gubernamentales más enrevesados así que no me toméis por loca.
 

No seas madre

¿Os acordáis de cuando Mr. Wonderful nos parecía chulo? Y de cuando las madres y padres sólo hablaban de lo maravilloso que era? Pues todo eso quedó atrás y junto a Mr. Puterful, ahora los jóvenes treinteañeros primerizos en las lides de la crianza, solo echan pestes acerca de ejercer de padres y madres.

Yo fui donante de semen

Pues sí, yo fui donante de semen durante un apasionante año. Y diréis: ¿qué loco llega a pensar que puede ser una buena idea ser donante de semen? Pues éste imbécil que os habla, influenciado por otro experto donante, pensó que quizás podría ser una buena idea. Y vaya si lo fue.

Cinco días, cinco citas

Las usuarias de Tinder a veces nos vemos en la situación de tener que ajustar nuestras agendas para quedar con todas las personas con las que hemos estado hablando. Entre unas cosas y otras, de repente me vi abocada a una consecución de citas. Esta fue mi vivencia durante cinco días de duro trabajo.

Yo también sucumbí a Tinder

Me instalé una aplicación. Parecía algo sencillo: sólo tuve que elegir unas fotos mías y ya estaba lista para descubrir lo que sucedería. Ver fotos pasar y pasar hasta que alguien te llama la atención me resultó un poco frío al principio, pero poco a poco fui hablando con uno y con otro.

No quise decirle "No sin condón"

Depilación, maquillaje y camiseta nueva. Me sentía guapa. Lo tenía todo excepto una cosa: un condón. No había caído en la cuenta de comprarlo, quizá porque di por hecho que sería él quien se encargaría de ello. Sí, quizás tuve una actitud machista y no me hice cargo de la situación desde el principio. Estaba dejando las riendas en él, lo cual ahora sé que no era justo para ninguno de los dos. Menos aún para mi, vista mi situación.

Mis novios, sus ex y yo

Tocando la treintena buscaba un buen carcelero que me garantizase unos mínimos de amor y confort al tiempo, pero la sombra de la EX campaba como el fantasma de las navidades pasadas en el Christmas Carol cada vez que un tipo despertaba en mi un interés mayor.

 

He Tenido Un Affaire

Hace un par de semanas estuve con mis amigas haciendo la tradicional escapada de chicas de cada verano. Mi pareja también tiene la suya y cada otoño viaja a algún lugar con sus amigos. El caso es que este año ha sido un poco diferente. Este año he tenido un affaire. 

SER UNA SEX SYMBOL ES UN INFIERNO

Aun recuerdo la primera vez que me encontré en un listado de gente guapa realizado por una conocida revista. Llamé a todos mis amigos. Mi madre estaba como loca. Llamó a mis tios, a mis abuelas, a las madres de mis compañeras de colegio, al antiguo conserje del edificio…No le quedó nadie. Llevaba siempre la revista encima.  El bolso se le tiñó por dentro de la tinta desgastada del papel couché. ¡Hasta lo publicó en Facebook!

SÓLO PARA ADULTOS

Odio las mudanzas. He pasado por varias, y puedo decir que son uno de los trances más estresantes que me ha tocado vivir. Sin embargo, la última fue especial: encontré un regalo inesperado escondido en un altillo del baño. Se trataba de una revista para adultos. 

 

LOVE, LOVE, LOVE

Hace unos días visité el Mercat dels Encants, en Barcelona. Una especie de rastro barceloní en el que se pueden encontrar grandes reliquias del pasado. En este tipo de lugares es habitual encontrar trocitos de la vida íntima de muchas personas que murieron y cuyos recuerdos quedaron colocados en sus hogares, ajenos al acontecimiento, protagonistas de su propio momento.